Dibujando el mundo

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Dibujando el mundo

Natividad Bermejo, Jesper Dalgaard, Pauline Fontdevila, Jose Antonio Hernández Diez, Pierre Huyghe, Francesc Ruiz, David Shrigley, Nedko Solakov, Zush.


Los artistas actuales tienen a su disposición todos los medios imaginables para expresar sus discursos. Entre ellos, el dibujo hace mucho tiempo que ha dejado de ser una técnica preparatoria, para convertirse en un medio que implica inmediatez, frescura y versatilidad. Diferente, y a la vez complementario de otras formas de expresión más tecnológicas y de otros formatos de producción más compleja y colectiva, el dibujo vuelve a transformar el proceso creativo a un estadio esencial, al encuentro del artista, con un lápiz y un papel. Todo esto, al margen de que la obra final adquiera la apariencia de un papel, una acuarela, una animación, una fotografia digital o un story board fotografiado.

De esta manera, el dibujo es sólo el instrumento y no la finalidad, un síntoma que se relaciona con una actitud: la de realizar un comentario sobre el mundo que, lejos de fundamentalismos o moralismos, hace aflorar todas las dudas e inseguridades, la ironía y el sentido del humor, el subconsciente o las cartografías mentales, para mostrarnos reflejados -y deformados- en espejos cóncavos, que sacan a la luz aspectos tremendamente humanos.

«Dibujar el mundo» quiere decir apostar por una mirada renovada, buscar perspectivas inéditas, otras formas de ver las cosas. Dibujando el mundo, reune los trabajos de nueve artistas que, desde distintos parámetros, comparten esta misma actitud.
Los dibujos de David Shrigley aluden a los aspectos más oscuros de la existencia cotidiana. Son directos, sin concesiones y muestran los aspectos más absurdos de nuestra sociedad. Para él, “el humor es sólo el azúcar con el que se adorna el mensaje para hacerlo más dulce”. Con una estética “do-it-yourself”, absolutamente personal y “low tech”, Shrigley utiliza el texto –tachaduras incluídas- para añadir significado a sus dibujos.

Las vidas heroicas (o relativamente heroicas) de Nedko Solakov constituyen universos de pequeñas historias, anécdotas, en ocasiones, que reflejan la vida contemporánea. Historias divertidas con finales tristes. Como la curva descendente que con ciertos vaivenes tiene su origen en el nacimiento y finaliza en la muerte, sintetizando un sin fin de situaciones, pensamientos, avatares, expectativas, aciertos y fracasos.

Jesper Dalgaard crea mitologías personales y esquemáticas, a partir de breves relatos sobre temas tan universales como el amor o el miedo.

Pauline Fondevila utiliza la inmediatez del dibujo para el trazado de mapas mentales, de fragmentos, referencias y relaciones que le permiten explicarse a partir de otros, construir su propio yo.

Francesc Ruiz también utiliza el dibujo para presentar mapas de situaciones con constantes referencias a la ciudad y a la subcultura de la misma.

José Antonio Hernández-Diez hace referencia a las llamadas «alta» y la «baja» cultura, para dibujar un mapa delirante y caótico de ciertos referentes importantes para la historia de la música, clásica y contemporánea.

Pierre Huyghe se interesa por mostrar múltiples aspectos de las relaciones humanaas al tiempo que examina estructuras y sistemas. Al investigar sobre el origen de las ideas y las historias y la manera en la que éstas se convierten en parte de la memoria colectiva, Pierre Huyghe reflexiona sobre la naturaleza del arte y la sociedad, sobre las dinámicas de las estructuras que las determinan.

Natividad Bermejo demuestra una gran maestría técnica y una gran capacidad para resaltar las cualidades del color negro, desde el punto de vista estético, técnico y conceptual. Magnifica detalles o elementos insignificantes que nos hacen reflexionar sobre lo extraordinario de lo cotidiano, lo real y lo imaginado, lo objetivo y lo subjetivo.

Partiendo de un lenguaje tan personal como imaginativo, Zush nos acerca a un universo propio y fascinante.

 

Montse Badia