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Alicia Framis

 

La obra de Alicia Framis constituye en cierta manera una fábula. Partiendo de una observación muy específica del entorno, plantea historias con una base real y desarrollo fictício que ponen en evidencia algunas de las debilidades de la sociedad actual, para las cuales la artista intenta encontrar una solución en la que sin ningún tipo de duda aparece de manera indirecta una lección ética. Esta investigación sobre el entorno ha evolucionado desde lo íntimo en las obras de los años 90 como “Cinema Solo” o “Dreamkeeper” hasta lo social en series como “Anti-dog” o “Secret Strike”. En todos los casos sus proyectos siguen un esquema reconocible: la artista investiga de manera vital y documental sobre una serie de conflictos con los que los seres humanos (en muchos de los casos las mujeres, pero no exclusivamente) se encuentran en una sociedad contemporánea individualista y que se sobreprotege del otro, a partir de aquí decide aportar soluciones prácticas para resolver este problema. Todo empieza por una idea y acaba convirtiéndose en un plan, en un proyecto complejo a través del cual va acercándose al mismo problema desde puntos de vista diferentes, y para el que finalmente intenta ofrecer soluciones. De esta manera, sus obras acaban organizadas en un corpus de sentido que definen un problema concreto, sea este la soledad, el miedo a la agresión, la necesidad de ser querido o la alienación.

Maribel López

 


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Alicia Framis

Secret Strike. Bank Building Utrecht, 2004

Vídeo | DVD | color |
sonido 9′

 

Secret Strike es el título genérico de una serie de obras que Alicia Framis comenzó a desarrollar el año 2003 y en las que la artista investiga sobre las tensiones a las que se encuentran sometidos los individuos en sociedad y sobre los desajustes existentes entre la propia vida y el lugar que una persona ocupa en un esquema laboral, social y sexual pre-establecido.

Una huelga secreta, según nos muestran estas obras, consiste en detenerse por un momento, en congelar la actividad que se está llevando a cabo actuando sobre el contexto desde la inactividad. En este sentido, la obra hace referencia a la posibilidad de cambiar, mediante un pequeño gesto personal, una realidad establecida. Este gesto es en concreto el hecho de parar durante unos segundos, de dejar de ser productivo, en definitiva, dentro de un contexto en el cual la productividad y los resultados son la principal finalidad, dado que los espacios en los que se centra el artista son sobretodo grandes instituciones artísticas y económicas. Una huelga secreta es una herramienta de gran potencia simbólica que abre, por unos segundos, la posibilidad a una realidad totalmente diferente, personal, y no marcada por horarios ni preceptos externos, pero al mismo tiempo sólo tiene sentido como respuesta, como una pequeña rebelión contra el sistema en el que cada uno de los protagonistas se encuentra sometido. Se trata de una metáfora liberadora para la definición de un espacio personal y es al mismo tiempo una potente herramienta estética que atraviesa la historia del arte desde la escultura clásica hasta el vídeo pasando por la fotografía. .

En concreto, Secret Strike, Bank Building Utrecht, la segunda de las obras realizadas dentro de esta serie, es uno de los mejores ejemplos para explicar la trasgresión que representa este gesto secreto. Si planteáramos la obra en forma de hipótesis, la pregunta sería: ¿qué consecuencias tendría para la economía mundial que todos los trabajadores del principal banco holandés se pararan durante algunos segundos? La respuesta vuelve a ser más simbólica que funcional, pero la potencia de esta obra se encuentra en situar al espectador en la tensión que supone considerar como posible hipótesis. .

Asimismo, el recorrido por el banco, del que podemos observar desde la mesa del equipo directivo a los comedores y desde la sala de vigilancia a la sala de café, contiene momentos en los que prima la anécdota y en los que lo que se activa en la observación es un instinto más voyeurista que hace que nos resulte interesante entrar allí donde no podemos entrar porque no pertenecemos a esta sociedad en concreto. Estos momentos del gesto y el accidente se encuentran contrastados con aquellos en los que el silencio pasa a convertirse en un ruido insoportable y de alguna manera en la metáfora de una posible crisis económica global, provocada de nuevo por un gesto. Es como si se nos permitiera observar el primer gesto de la teoría del caos según la cual el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán.

Maribel López


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