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Peter Fischli / David Weiss 

(Zurich, 1952 / Zurich, 1946- 2012)

 

Los artistas suizos Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946-2012) colaboraron durante treinta y tres años creando un diverso grupo de trabajos, con los que celebraban la compleja banalidad de nuestra realidad cotidiana. Sus proyectos son el resultado de experimentos y manipulaciones de nuestras experiencias diarias, mostrándolas desde una nueva perspectiva en la que la sensibilidad, la curiosidad y el humor irreverente son intrínsecos. Sus trabajos han sido producidos con diferentes materiales, incluyendo barro, poliuretano, fotografía, libros, diapositivas y vídeo, sin distinciones entre high and low art

Sus dos primeros proyectos asentaron las bases de sus consecutivas colaboraciones, fluyendo de una manera natural, creándose una cadena entre un proyecto y el siguiente. En 1979 empezaron a trabajar conjuntamente con Wurst-serie (serie de salchichas),  compuesta por diez fotografías de escenas habituales de nuestro día a día recreadas con diversos embutidos y demás detritus. Las escenas son dramáticas en su composición y utilizan lo que tienen en el estudio, como la repisa del baño para recrear la pasarela de un desfile de modelos en The Snobs (the fashion show), en el que posan salchichas cubiertas con varios tipos de salami. Su siguiente colaboración fue Der Geringste Widerstand (The Last Resistance), 1981 un vídeo filmado en Los Angeles, que recrea el estilo de un road movie, y en el que los dos artistas, disfrazados de Rata y Oso Panda, debaten y dialogan sobre cuestiones filosóficas llevándolas al total absurdo.

Carolina Grau


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Peter Fischli

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Peter Fischli / David Weiss

Der Lauf der Dinge, 1987

Vídeo | color | sonido
30′

 

 

Mientras trabajaban en la serie de fotografías Equilibres/Quiet Afternoon 1984–1987, que presentan esculturas formadas por objetos diarios en precario e inexplicable equilibrio, Fischli y Weiss empezaron a preguntarse como podrían utilizar la energía de los inevitables  y continuos colapsos de estas esculturas.  De ahí surgió la base de su obra más conocida Der Lauf der Dinge (The Way Things Go), en la que la energía cinética desencadena una reacción en serie de objetos y materiales puestos uno tras otro, siguiendo una sola dirección. La película recoge el continuo encadenamiento de reacciones supuestamente casuales entre los diversos objetos diarios y partes de maquinaria: bolsas de basura suspendidas y rotando, diversos palos que se colapsan, ruedas que empiezan a rodar, escaleras que descienden por pasarelas precarias, botellas que son volcadas y líquidos vertidos, regaderas que eyaculan líquidos inflamables, globos que explotan, objetos que se prenden, cochecitos que son impulsados por cohetes…

Durante 30 minutos observamos hipnóticamente el continuo movimiento de la presente acción de la escultura al ser consumida. En ningún momento vemos la totalidad de ésta, solamente aquello que pasa ante nosotros. Los artistas no están presentes y los objetos parecen haber tomado vida propia rodando, cayendo, vertiendo, ardiendo, derrumbando o explotando. Aquello que parece casual y accidental, ha conllevado para Fischli y Weiss meses de trabajo obsesivo y meticuloso encerrados en una nave industrial en Zurich. Han experimentado con las leyes de la gravedad, con reacciones químicas, y hasta con trucos de magia.

La película nos presenta los opuestos de causa y efecto, experimento y arte, improbabilidad y precisión, pero en ningún momento tiene una función u objetivo, simplemente sucede. El espectador está totalmente fascinado ante el suspense generado por el siguiente inverosímil y casual accidente, que sigue manteniendo la cadena en continuo progreso. Los movimientos de los objetos nos recuerdan a las comedias de payasadas de Buster Keaton y Charles Chaplin, en donde siempre el héroe salva la situación por una gafada.  El público se sumerge  en el ingenio inconfundible de los artistas y su sentido del absurdo. A lo largo de la película, Fischli y Weiss mantienen nuestra capacidad de asombro y conservan nuestro espíritu de inocencia expectante, a la espera de la siguiente acción falle. Y como el título dice esta es la forma en que van las cosas… y la acción acaba en una nube de humo blanco.

Carolina Grau


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