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Douglas Gordon

The difference is «not at all» II, 2006

Instalación | Vinilo blanco brillante sobre pared
250 cm.

 

Douglas Gordon es conocido principalmente por sus vídeo instalaciones, pero tiene una larga historia de trabajos en múltiples medios. De entre sus muchas obras bidimensionales, sus piezas de textos de pared ocupan una posición central, junto con su serie Portraits of You + Me/Retratos de tú + yo, que consiste en fotos de celebridades parcialmente quemadas y aplicadas a espejos pulidos. Las frases en vinilo aplicadas directamente a las paredes pintadas -una práctica desarrollada primero por el artista conceptual Lawrence Weiner-, sirven a Gordon para expresar su fascinación por los reflejos y por tanto para implicar lingüísticamente a los espectadores en irresolubles situaciones psicológicas. The difference is “not at all” II/La diferencia es “de ninguna manera” II es un buen ejemplo de eso. Compuesto por un texto en vinilo blanco adherido directamente a una pared blanca, la frase en este caso dice “it’s not about you” [no tiene nada que ver contigo] en minúsculas. Inmediatamente después, la misma frase parece repetirse, aparentando ser un reflejo perfecto. Como si descifrar el texto blanco sobre un fondo blanco no fuera lo suficientemente difícil, una mirada más atenta nos permite leer la parte reflejada del texto de pared, que en realidad dice “it’s all about you” [todo tiene que ver contigo]. Un enunciado corriente, seguido por una acusación de aquellas que los amantes suelen lanzarse en los momentos tensos de su relación.

 

Otro ejemplo de una obra de texto reflejado en el espejo es “open the door and let me in” [abre la puerta y déjame entrar], una frase que aparecía reflejado en una de las paredes de la exposición de Gordon en el Museo de Arte Moderno de Frankfurt en el año 2012. En el lado opuesto de la misma pared, un texto en el idéntico tipo de letra dice “open the door and let yourself in” [abre la puerta y entra]. Se indican dos puntos de vista distintos e inconmensurables, tanto por el significado de las frases como por sus ubicaciones relativas, en las dos caras de la misma pared, mientras sus respectivas orientaciones –normal y reflejada-, sugieren la posición de poder de un sujeto, con un texto para quien está dentro y otro texto para quien está fuera.

 

Como ocurre con muchas de las vídeo instalaciones de Gordon cuya base es la apropiación, sus piezas de texto suponen cierto grado de familiaridad con el material. Como forma de comunicación, son comparables con una carta o una llamada telefónica. De hecho, Gordon comenzó el envío de cartas por correo como una forma de “arte electrónico” en 1991, y a hacer llamadas telefónicas como obras de arte. Envió las cartas a personas que tal vez no sabían nada de él, incorporando así un elemento de anonimato a la ecuación. Una frase como “Soy consciente de lo que has hecho” sería enviada a receptores desprevenidos, provocando a veces reacciones bastante incómodas. Como él mismo ha declarado: “Me interesa la delgada línea entre mis intenciones y las percepciones de los demás, ese momento en que alguien encuentra algo y se da cuenta de que tiene más enjundia de la que parece a simple vista.”* De esta manera, los textos de pared de Gordon recrean el encuentro entre el comunicador y los receptores de esa comunicación, un encuentro que implica invariablemente la presencia de zonas grises de interpretación.

 

* Douglas Gordon entrevistado por Thomas Lawson (Frieze, núm. 9, marzo-abril 1993)

 

Christopher Eamon


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