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Rafel G. Bianchi 

No preguntis a l’ignorant, 2012

Múltiple | Objeto | Resina de poliuretano y pintura acrílica
17 x 7,5 x 4,5 cm.

El objeto, el gesto, la mirada. El imperativo, el rojo, el marrón. La duda, la negación, la puesta en suspensión.  “No preguntis a l’ignorant” (no preguntes al ignorante) es una pieza que se inserta cómodamente en una trayectoria, la de Rafel G. Bianchi, basada en la centralidad del sujeto, el humor -o ironía- y la sugestión de lo absurdo.

“No preguntis a l’ignorant” (2005) es originalmente una escultura hecha con fibra de vidrio que reproduce la figura de Rafel G. Bianchi a escala 1:1.  Representa una figura masculina; esbelta, sin pelo en la cabeza, con frondosas cejas y orejas rojas. Pantalón negro y chaqueta marrón, cual uniforme buscando la mínima apercepción. Su gesto, con hombros alzados, codos al cuerpo y brazos estirados, manos con las palmas abiertas hacia fuera, escenifica un “y a mi qué me cuentas” o un “yo qué sé”.

La sorna invade la expresión de una cara dominada por la cejas curvadas y una media sonrisa cuasi etrusca que evoca las caras de Franz Xaver Messerschmidt. Una sorna que no sólo contiene, sino que implica. “No preguntis a l’ignorant” es una orden: El artista contemporáneo, a pesar de ocuparse a partir de preguntas, no da respuestas. Como el color de unas orejas que se sonrojan sin permiso, el artista entra en el terreno de la reflexión entorno la verdad sin obligación de dar resultados válidos.

Rafel G. Bianchi traslada con su gesto a su figura, la del artista, hacia la asimilación al bufón o clown, ese antihéroe que, sin necesidad de triunfo, también alcanza la centralidad de la atención del poderoso por vía del humor. Y por su personalidad libre e independiente; por marginal y autárquico.

No es, por otro lado, la primera vez que Bianchi se usa a sí mismo como sujeto detonante. Lo vimos en Recortables, donde una caricatura del artista aparece corriendo, o en Un inglés, un francés, un español, donde Bianchi deviene figura de cómic, perplejo al lado de un columpio que el artista rediseñó de forma errónea. También lo vemos en Las 8 diferencias (en realidad inexistentes) de La Vanguardia, fotografiado con dos personajes con gorro de Papa Noel1 o más recientemente en A x metres de l’objectiu (2006-2014).

La versión producida por ArtsComing de “No preguntis a l’ignorant” es una figura que reproduce la escultura original en resina de poliuretano y pintura acrílica a una escala muy inferior (17x 7,5 x 4,5 cm.). Es además, un objeto múltiple, que escapa por ello de la unicidad asociada tradicionalmente a la obra de arte, poniendo en tensión la propia estructura del mercado, cuestionando su propia distribución y elitismo a través de su distribución ilimitada.

De este modo, concepto y objeto se unen en una pieza que se completa a través de su propia distribución, que tensiona la idea de función y funcionalidad del artista contemporáneo; de su contexto, de su trabajo, de su valor; ejerciendo una crítica incisiva a todo un sistema, a través de un sencillo gesto cargado de cinismo, cuasi maquiavélico, pero inteligentemente presentado como naif y burlón.

Marina Vives Cabré

1 MARROQUÍ, Javier. “¿De qué ríe l’ignorant”. En: No Preguntis a l’ignorant (Cru 025). Barcelona: Cru, 2008.


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